Parte 2



1.0. EL IMPACTO



Físicamente el impacto es la colisión de un cuerpo en movimiento con otro segundo cuerpo que puede estar en reposo o en movimiento. Una característica importante del impacto es la generación de fuerzas relativamente grandes en los puntos de contacto durante un breve periodo de tiempo. Tal tipo de fuerzas se refieren como fuerzas de tipo impulsivo. Durante el choque, el cuerpo A ejerce sobre el B una fuerza FB y el cuerpo B ejerce sobre el A una fuerza FA. Estas fuerzas forman una pareja de fuerzas de acción y reacción que en virtud de la ley de Newton son de igual valor y de sentidos opuestos, esto es, FA = - FB.



Pero las fuerzas no son constantes. Antes del contacto ambas son nulas, pequeñas en el primer instante del mismo; después las dos aumentan hasta un valor máximo, y, por último, se anulan cuando los cuerpos se separan. El efecto de estas fuerzas es comunicar a cada cuerpo una aceleración rápidamente variable.



En virtud de la segunda ley de Newton, se tiene en todo momento durante el choque

FA = mA ; FB = mB

o sea

FA · dt = mA · dvA; FB · dt = mB · dvB



Estas relaciones han de cumplirse para todos los intervalos infinitesimales de tiempo, desde el comienzo del contacto, en el instante ti, hasta el final del mismo, en el instante tf. Por tanto,

;

Si las masas mA y mB son constantes

= mA vAf - mA vAi; = mB vBf - mB vBi

La integral de la fuerza durante el intervalo en que actúa se denomina impulso mecánico de la fuerza. Así, el impulso mecánico viene representado por el área debajo de la curva de la variación temporal de la fuerza de contacto entre los cuerpos. Por otra parte, el producto de la masa de un cuerpo por su velocidad se denomina cantidad de movimiento.



La ecuación anterior indica que el impulso mecánico de la fuerza que actúa sobre un cuerpo es igual a la variación de la cantidad de movimiento del mismo. Puesto que las fuerzas FA y FB son iguales y de signo contrario, los impulsos mecánicos son iguales y de signo contrario, esto es



mA vAf - mA vAi = - ( mB vBf - mB vBi )



o sea



mA vAi - mB vBi = mA vAf - mB vBf



El primer miembro es la cantidad de movimiento total del sistema antes del choque y, el segundo, es la cantidad de movimiento total después del choque. Esto representa el principio de conservación de la cantidad de movimiento.



Mientras que la cantidad de movimiento se conserva siempre constante en un choque, no sucede lo mismo con la energía cinética. Cuando la energía cinética permanece constante, el choque se dice elástico. Si los cuerpos que chocan continúan unidos y se mueven así después del choque, este se denomina inelástico. Estos son casos extremos y son posibles todos los intermedios.



Hay choques como los de las bolas de billar que se aproximan al choque elástico. Si un choque entre dos cuerpos A y B es perfectamente elástico, la disminución de energía cinética de uno es igual al aumento de energía cinética del otro. La disminución de la cantidad de movimiento de uno es igual al aumento de la cantidad de movimiento del otro, por tanto



mA (vAi2 - vAf2) = mB (vBi2 - vBf2)

y

mA (vAi - vAf) = mB (vBi - vBf)



De aquí, resulta

vAi + vAf = vBi + vBf

o finalmente

vAi - vBi = - (vAf - vBf)





Pero vAi - vBi es la velocidad relativa de A respecto a B antes del choque y vAf - vBf es la velocidad relativa después del choque. En un choque perfectamente elástico, la velocidad relativa cambia de sentido pero conserva su magnitud. Si el choque no es perfectamente elástico, la velocidad relativa después del choque es menor que antes del mismo. Se define el coeficiente de restitución e como la razón cambiada de signo de la velocidad relativa después del choque a la velocidad relativa antes del choque

e =

El coeficiente de restitución tiene un valor comprendido entre cero y uno. Si el choque es perfectamente elástico el coeficiente de restitución es uno y es cero si el choque es perfectamente inelástico. De las ecuaciones anteriores resulta



vAf =

vBf =



Estos simples conceptos son básicos para entender el problema más complicado que implica la vibración de al menos uno de los cuerpos que colisionan.



Un impacto es el resultado de una fuerza de corta duración y de valor lo suficientemente grande como para hacer que una estructura vibre. Sea, por ejemplo, el caso de una bola de masa m que cae sobre el suelo con una velocidad v1, la cantidad de movimiento de la bola es mv1. Durante el choque la bola ejerce sobre el suelo una fuerza que por el principio de acción y reacción es igual y contraria a la que el suelo ejerce sobre la bola, pero ambas fuerzas no son constantes. Antes del choque ambas fuerzas son nulas, al iniciarse el contacto son pequeñas, después aumentan hasta un valor máximo, y por último se anulan cuando los cuerpos se separan. En este fenómeno pueden presentarse dos casos: que después del choque no se haya producido ninguna deformación permanente en los cuerpos que chocan (choque elástico) o que, por el contrario, los dos cuerpos continúen unidos después del choque (choque inelástico),subsistiendo una deformación permanente. Llamando M a la masa del suelo, v'1 y v'2 las velocidades respectivas de la bola y del suelo después del choque, se tiene por el principio de conservación de la cantidad de movimiento que mv1 = mv'1 + Mv'2, ya que el suelo se encuentra inicialmente en reposo y v2 = 0. En general, el choque no es perfectamente elástico ni totalmente inelástico. Por otra parte, como M >> m y teniendo en cuenta que el impulso mecánico es f t = Mv'2 se deduce que la citada cantidad de movimiento se convierte en una fuerza variable f que actúa sobre la masa M durante un tiempo más o menos largo, dependiendo del tiempo que tarda en producirse la variación de velocidad. La fuerza f es proporcional a la masa del objeto que cae y a su variación de velocidad. También se ve cómo si el choque es elástico (suelo poco deformable), la fuerza es mayor y de menor duración (impulso, percusión) que si el choque es inelástico (suelo deformable) en que la fuerza es menor y la duración mayor, y que para una misma variación de la cantidad de movimiento, cuando la masa del suelo es pequeña la velocidad resultante del mismo es mayor que cuando la masa del suelo es más grande. Esta fuerza actuando sobre el suelo produce la excitación del mismo para que vibre, variando su energía cinética, una parte de la cual se disipa como calor en el material del propio suelo, y otra, se transmite como vibración a través de la estructura.



Los ruidos de impacto no suelen producir por sí mismos, salvo en el recinto en el cual se producen, molestias de ruido por vía aérea, las molestias se producen en los recintos anejos vía transmisión estructural, y es en estos recintos la vibración de la estructura, tabiques, suelo, paredes, forjados, la que los convierte en ruidos aéreos que son percibidos de forma molesta por el oído de los receptores.



Los ruidos de impacto básicamente tienen tres orígenes principales: percusión (caída de objetos al suelo, pisadas, portazos, saltos, carreras, golpeteo de máquinas, manejo de vajillas, cocinas, descargas de aparatos sanitarios, duchas, golpes de ariete en tuberías, altavoces, pianos, cierres metálicos de puertas, etc.), vibración (ascensores, máquinas de aire acondicionado, campanas extractoras de humos, lavadoras, lavavajillas, botelleros, cámaras frigoríficas, grifos, movimiento de fluidos a través de tuberías, grupos de presión, calderas de calefacción, bombas, amasadoras, hornos, etc.) y arrastres y rodadura (sillas, mesas, carretillas y carros, barriles, cajas de bebidas, muebles, etc.). También, frecuentemente es motivo de queja las pisadas de animales, sobre todo de perros. En algunos casos la causa es una mezcla de las anteriores.



La casuística es muy variada y, en general, los ruidos de impactos se generan en todo tipo de locales como bares, cafeterías, restaurantes, pubs, discotecas, juegos recreativos (billares, futbolines, dardos, boleras),academias de baile, gimnasios, supermercados, carnicerías, pescaderías, panaderías, pastelerías, imprentas, talleres de artes gráficas, talleres (prensas, guillotinas, estampadoras, martillos, compresores, elevadores), talleres de lavado, pasos de carruajes, puertas de garaje, viviendas, etc. Todo ello encaja en lo que normalmente son ruidos de impactos. Un caso muy normal y que también tiene una parte muy significativa de transmisión estructural es la correspondiente al ruido aéreo de los locales musicales (excitación por campo sonoro difuso), especialmente la correspondiente a las frecuencias bajas y medias. Como consecuencia de la insuficiencia del aislamiento acústico al ruido aéreo, las bajas frecuencias excitan los forjados y paredes, provocando una excitación similar a la de los impactos, dando lugar a una transmisión vía estructural.



La formulación matemática de los impactos no es fácil, pero la aplicación del análisis de Fourier a señales transitorias de energía finita, con amplitud y duración finitas, permite formular armónicamente la fuerza f (t) en forma de transformada de Fourier de tiempo continuo como

F() =

en el dominio de la frecuencia, la cual pone de manifiesto cómo el impacto produce una fuerza que presenta distintos armónicos.



El estudio de la respuesta del forjado a una fuerza de excitación f (t), se puede realizar para un modelo simplificado representado por una ecuación diferencial (considerando en primera aproximación un comportamiento lineal) del tipo

f =

donde, M es la masa del suelo-forjado, c es el coeficiente de fricción y k la constante elástica del mismo. La resolución de esta ecuación daría la respuesta del desplazamiento del forjado-suelo.



Aunque la ecuación anterior muestra un camino para encontrar la respuesta a un impacto, sin embargo, desde el punto de vista práctico, sería casi imposible de aplicar salvo a modelos muy simples, ya que se desconocerían todos o casi todos los parámetros de la ecuación. Otro método de cálculo que se podría seguir sería el de los elementos finitos.



Por otra parte, si bien el problema es de difícil resolución teórica, se puede buscar la respuesta por vía de ensayo. Ello consiste en someter la estructura a la excitación producida por una máquina normalizada de impactos o a percusiones controladas y analizar la respuesta en frecuencia a los mismos. El análisis de esta respuesta permite conocer el comportamiento de la estructura y preveer si la misma va a ser o no adecuada para el uso que de ella se vaya a realizar. Este procedimiento puede requerir la realización de numerosas pruebas, de personal especializado y de equipos sofisticados, pero permite obtener los datos reales del comportamiento de la estructura mediante mediciones " in situ ".





2.0. MATERIALES AISLADORES TÍPICOS



Los materiales aisladores pueden dividirse en los tipos siguientes:



Muelles. Los muelles metálicos son de uso frecuente. Tienen algunas ventajas con respecto a los otros tipos de materiales. Sin embargo, también tienen desventajas como consecuencia de su bajo grado de amortiguamiento. En algunos casos el amortiguamiento adicional se consigue añadiendo amortiguadores de fricción u otros dispositivos tales como cámaras de aire con orificios. Normalmente los muelles trabajan a compresión y tienen una deflexión lineal, dentro de un margen bastante amplio. Se usan para obtener un alto grado de aislamiento vibratorio, especialmente a bajas frecuencias. Los muelles de acero tienen prácticamente una duración ilimitada y características inalterables, siempre que sean de calidad, y son preferidos para aplicaciones en las que los aisladores deban conservar estas propiedades.



Elastómeros. Los elastómeros tales como el neopreno, el caucho natural o buna, se usan frecuentemente para la construcción de aisladores. Se pueden usar para trabajar tanto a compresión como a cortadura. Tienen la ventaja de se pueden moldear a medida y que poseen suficiente amortiguamiento interno lo cual les permite trabajar a la frecuencia de resonancia de la máquina durante cortos periodos de tiempo.



La elección de un material elastomérico para una aplicación determinada depende de la deflexión requerida. Conviene considerar la durabilidad, estabilidad, coste y amortiguamiento del aislador.



El amortiguamiento es consecuencia de la fricción interna del material elastomérico. En el rango de trabajo normal, el amortiguamiento reduce la eficacia aislante, sin embargo, es deseable un cierto grado de amortiguamiento puesto que el mismo reduce el movimiento vibratorio de la máquina durante la puesta en marcha, cuando la velocidad pasa a través de la frecuencia de resonancia.



El corcho tiene un elevado amortiguamiento interno, pero una limitada flexibilidad, por lo que no es un buen aislante de las vibraciones.



Otros materiales utilizados como aisladores son las lanas de roca, fibras de vidrio, poliuretanos u otros materiales polímeros, aglomerados asfálticos, moquetas, etc., como el corcho tienen más o menos amortiguamiento interno pero limitada elasticidad por lo que sus características aislantes vibratorias son inferiores a las de los muelles o de los compuestos de neopreno.



Existe una solución mejorada de los aislantes de neopreno constituida por el aglomerado de hebras de neopreno con resinas termoestables o isolgoma. La frecuencia natural de este material es inferior a la del neopreno debido a la propia estructura mallada del material, presenta una mayor deflexión estática, excelente durabilidad y una gran resistencia a los agentes químicos y a los factores climáticos. Sus características elásticas le sitúan próximo a las características de los muelles, presentando un mayor amortiguamiento que éstos como consecuencia de su estructura fibrosa. Se presenta en planchas lo cual facilita su colocación para la realización de suelos flotantes, tabiques flotantes y bancadas para máquinas.





3.0. AISLAMIENTO DE LAS VIBRACIONES Y DE LOS RUIDOS DE IMPACTO



Los procedimientos para aislar las vibraciones y los ruidos de impacto se pueden agrupar en las tres categorías siguientes:



1. Reducción del problema en la fuente



a) Equilibrado dinámico de las masa móviles. En donde la vibración se produce por elementos rotativos o alternativos, la amplitud de la fuerza vibratoria puede reducirse o eliminarse por equilibrado dinámico de los mismos.



b) Equilibrado de las fuerzas de origen magnético. Las fuerzas vibratorias que se producen por falta de simetría de los campos magnéticos en las máquinas eléctricas pueden reducirse modificando los circuitos magnéticos y eléctricos de las máquinas.



c) Control de holguras. Frecuentemente se producen vibraciones e impactos como resultado de choques durante el funcionamiento de las máquinas. En la mayor parte de los casos se deben a holguras excesivas en los cojinetes. En otros, al cierre de la armadura móvil de los contactores. El impacto puede reducirse utilizando almohadillados de neopreno que amortiguen el movimiento de los núcleos.



2. Aislamiento



a) Aislamiento de la fuente. Si la máquina genera impactos o vibraciones significativas durante su funcionamiento normal, puede apoyarse sobre aisladores de vibraciones para proteger a las personas y al resto de las máquinas de esas vibraciones e impactos.



b) Aislamiento de los equipos sensibles. Frecuentemente se requiere que algunos aparatos trabajen en ambientes caracterizados por la existencia de vibraciones e impactos severos. Los equipos pueden protegerse de estas influencias ambientales montando los mismos sobre aisladores de vibraciones.



3. Reducción de la respuesta



a) Modificación de la frecuencia natural. Si la frecuencia natural de la estructura de um equipo coincide con la frecuencia de la vibración aplicada, la condición vibratoria puede ser mucho más grave como consecuencia de la resonancia. En estas condiciones, si la frecuencia de la excitación es substancialmente constante, es posible aliviar la vibración cambiando la frecuencia natural de tal estructura.



b) Disipación de energía. Si la frecuencia de vibración no es constante o si la vibración incluye un gran número de frecuencias, la reducción deseada de vibración puede no alcanzarse cambiando la frecuencia natural del sistema. Puede ser posible obtener resultados equivalentes disipando energía para eliminar los efectos severos de la resonancia.



c) Masa auxiliar. Otro método para reducir la vibración de la respuesta del sistema es la de añadir una masa auxiliar al sistema con un muelle. Con un ajuste adecuado, la masa vibra y reduce la vibración del sistema al cual está conectada. La incorporación de amortiguamiento a este sistema de masa auxiliar puede aumentar su efectividad.



Una estructura pesada es menos susceptible de ser excitada (menor amplitud) que una estructura ligera. Sin embargo, esto no siempre puede ser recomendado por razones técnicas (mayor sobrecarga de la estructura) y económicas.



Los ruidos de impacto se pueden reducir alargando la duración de la colisión con lo cual se reduce el valor de la fuerza de excitación del forjado. Esto puede conseguirse de distintas formas, pero básicamente interponiendo un medio elástico entre el objeto que impacta y el forjado.



Otra manera de reducción del ruido de impactos consiste en utilizar forjados menos elásticos y más deformables (mayor capacidad de disipación de energía, mayor coeficiente de fricción). Estas condiciones se dan más frecuentemente en forjados antiguos que en construcciones actuales, en las cuales se tiende a una mayor ligereza con estructuras menos masivas y al empleo de materiales más elásticos y menos disipativos.



Por último, como se ha indicado en párrafos anteriores los forjados no son simples sino que presentan uniones con otras partes de la estructura como pilares, muros, otros forjados, etc. que modifican el comportamiento del modelo dando lugar a modos resonantes locales o acciones a distancia totalmente impredecibles si no se realiza un ensayo " in situ ". Para estas acciones a distancia no queda más solución que cortar la vía de transmisión por medio de algún procedimiento que interrumpa la propagación de la vibración a través de la estructura.



En los párrafos anteriores quedan definidas y justificadas las acciones que deben tomarse para reducir los ruidos de impactos. Sin embargo, es muy frecuente encontrar en la práctica soluciones nada apropiadas. Incluso libros reputados y catálogos de fabricantes proponen soluciones muy poco recomendables. También se observa que algunas administraciones y organismos proponen soluciones que, en general, inducen a graves errores.



Dada la gran variedad de la problemática que se puede presentar de ruido de impactos, resulta difícil y poco recomendable dar recetas, no obstante, a riesgo de ser demasiado general se proponen algunas soluciones. La solución por excelencia al ruido de impactos es la del suelo flotante. Por suelo flotante se entiende el conjunto formado por un suelo de hormigón que se apoya sobre el forjado existente a través de un medio elástico y que va completamente desconectado del resto de los elementos de la estructura. El suelo flotante debe quedar perfectamente desconectado de los paramentos perimetrales y de las conducciones hidráulicas, ya que, en caso contrario, la eficacia del suelo flotante puede quedar anulada. La frecuencia de resonancia fr se puede calcular aproximadamente por la fórmula

fr =

donde k es la constante de rigidez del material elástico en N/m, m es la masa de la solera en kg/m2, g es la aceleración de la gravedad en mm/s2 y es la deflexión estática del material elástico en mm . Por debajo de fr los dos suelos están estrechamente acoplados, la eficacia del aislamiento es pequeña. Para fr (frecuencia de resonancia) el conjunto del suelo flotante se comporta de forma más desfavorable que el suelo base. Por encima de la frecuencia de resonancia el desacoplamiento se incrementa con la frecuencia. La eficacia del aislamiento al ruido de impacto depende fundamentalmente del material elástico. También se ve que para que el material trabaje correctamente debe estar cargado con la masa de solera correcta, pues de lo contrario, si la carga es pequeña la frecuencia de resonancia aumenta y, por otra parte, si la carga es grande el material se comprime excesivamente, perdiendo su propiedad elástica, y la solera flotante queda unida rígidamente al suelo base.



Las ventajas del suelo flotante sobre cualquier otro método de reducción del ruido de impactos son que además de reducir el ruido de impacto, mejora notablemente el aislamiento a ruido aéreo del conjunto suelo flotante-forjado base siendo la superficie del suelo indeformable a las pisadas, pudiendo solarse con el material que se estime más conveniente. Por tanto, ésta deberá ser la primera opción cuando se requiera reducir el ruido de impactos y, al mismo tiempo, mejorar el aislamiento acústico a ruido aéreo. Éste suele ser el caso normal en todos los locales musicales, en restaurantes, cervecerías, gimnasios, academias de baile, supermercados, y en la mayor parte de las salas de máquinas, entre otros.



Figura 1



En muchas ocasiones los suelos flotantes no se comportan adecuadamente como consecuencia de la utilización de materiales que no son elásticos o lo son de forma muy limitada, tales como materiales de tipo esponjoso, aglomerado compacto o fibroso, comercialmente muy difundidos por su bajo coste. Clásicamente se han utilizado amortiguadores de neopreno u otros similares, sin embargo, su montaje puede resultar algo complejo. La solución más apropiada consiste en utilizar planchas de material de neopreno constituidas por fibras de neopreno malladas. La colocación de estas planchas es continua sobre el suelo base. El espesor de las planchas deberá ser conforme a la deflexión requerida según la frecuencia de resonancia y de acuerdo al espectro de frecuencia producido por los impactos. También tiene importancia la naturaleza del forjado base pues si este no es suficientemente rígido puede ser necesario aumentar el espesor del material elástico para aumentar la deflexión del mismo y reducir más la frecuencia de resonancia. En la figura 1 se representa la ejecución típica de un suelo y tabique flotantes.



Si la excitación del suelo flotante se realiza mediante un campo sonoro difuso, las ondas de presión sonora fuerzan a vibrar la solera flotante la cual a través del medio elástico fuerza parcialmente a vibrar el suelo base. Otra parte del sonido radiado por el suelo flotante se transmite a través del material de interposición al suelo base creando un campo reverberante entre ambos suelos por lo que conviene suplementar el material elástico con una capa de planchas de lana de roca que actúa como absorbente de las ondas sonoras estacionarias entre los suelos. En este caso el espesor del suelo flotante deberá calcularse como si se tratase de un divisorio doble.



Una buena práctica constructiva sería la de proteger todo el material aislante con un plástico que evite las filtraciones de agua y del hormigón. En ocasiones resulta conveniente proteger mecánicamente el material aislante mediante un tablero del paso de máquinas y personas durante la fase de hormigonado del suelo flotante. Debe tenerse en cuenta que una vez terminada la ejecución de un suelo flotante, suele ser muy difícil la localización de los puntos de conexión entre el suelo flotante y el forjado base, siendo prácticamente imposible remediar la situación, salvo que se levante el suelo flotante y se vuelva a realizar correctamente. Por tanto, deberá extremarse el cuidado en la ejecución evitando toda clase de corto circuitos acústicos.



Las uniones rígidas entre el suelo flotante y los tabiques o paredes del contorno pueden reducir de forma muy significativa tanto el aislamiento acústico al ruido de impactos como el aislamiento acústico al ruido aéreo. Con el fin de evitar estas uniones a lo largo de todo el perímetro del suelo flotante se debe prolongar la capa de material elástico del suelo entre la pared de contorno y el borde del suelo flotante. Se ha comprobado en multitud de ocasiones que una vez terminado perfectamente el suelo flotante, la colocación del rodapié o del solado del suelo produce una reducción del asilamiento acústico al ruido de impactos.



Idéntico comentario cabe efectuar si el suelo flotante ha de ser atravesado por tuberías o conducciones varias, sanitarias, eléctricas, frigoríficas, bajantes, etc. Conviene aislar las mismas rodeándolas con un manguito de material elástico que evite la unión rígida de la tubería con el suelo flotante. Aunque en algunas ocasiones se utilicen materiales porosos, aglomerados, esponjosos o fibrosos, para los manguitos son más adecuados los materiales elásticos a base de neopreno.



Un remedio parcial para algunos casos particulares, sobre todo en viviendas (ruido de pisadas) y en algún tipo de locales, es el de recubrir el suelo con una capa de material deformable como puede ser una moqueta, alfombra o goma. El problema es que la solución particular hay muchos que la quieren convertir en general, lo cual no debe ser hecho por profesionales.



En la figura 2 se representan los resultados obtenidos de varios ensayos realizados con la máquina normalizada de impactos sobre un forjado base con una solera de hormigón de 7 cm de espesor (L1). La misma ejecución, pero colocando entre la solera de hormigón de 7 cm y el forjado una capa de material elástico de 1 cm de espesor (L2). La misma ejecución anterior pero empleando dos capas de 1 cm de espesor cada una (2 cm en total) de material elástico con base neopreno (L3). En la figura se pone de manifiesto el hecho notable de que a medida que aumenta el espesor de la capa de material elástico aislante, interpuesto entre el forjado y el suelo flotante, aumenta la reducción sonora al ruido de impacto, sin embargo, una vez que la frecuencia de resonancia del material elástico está por debajo de la frecuencia menor del espectro sonoro del impacto, la reducción sonora es menor y, prácticamente, lo que aumenta se debe al aumento del aislamiento al ruido aéreo por absorción y mayor separación entre los elementos.























































Figura 2



Por tanto, es muy importante que se emplee el espesor adecuado de material elástico para que la frecuencia de resonancia del mismo se encuentre lo suficientemente por debajo de la frecuencia menor del espectro sonoro del impacto, y una vez conseguido esto, se mejora el aislamiento al ruido aéreo añadiendo un material básicamente absorbente, como la lana de roca, para mejorar el aislamiento al ruido aéreo.



Los mejores resultados se consiguen sobre la base de una combinación entre material elástico de neopreno tipo isolgoma con material absorbente a base de lana de roca, con lo cual se consigue que cada material trabaje de la mejor forma posible aprovechando las características elásticas y absorbentes de cada uno de ellos.





4.0. MEDIDA DEL RUIDO DE IMPACTOS



La eficacia del aislamiento acústico " in situ " al ruido de impactos debe realizarse mediante una máquina normalizada de impactos. Esta máquina consiste en cinco martillos colocados en línea, cuyos ejes están separados una distancia de 100 mm, cada uno tiene un peso de 0,5 kg, y caen secuencialmente sobre el suelo a ensayar a razón de 10 impactos por segundo con una velocidad equivalente a la de una caída libre desde una altura de 4 cm. La parte del martillo que impacta sobre el suelo tiene forma cilíndrica con un diámetro de 3 cm. La superficie de impacto es de forma esférica con un radio de curvatura de 50 cm. El procedimiento para realizar el ensayo de impacto se describe en la norma UNE EN-ISO 140 Parte 7 (Medición in situ del aislamiento acústico de suelos al ruido de impactos).



Se definen dos niveles de presión acústica al ruido de impacto: El nivel de presión acústica del ruido de impacto normalizado se define por la expresión





donde Li es el nivel de presión sonora en el recinto receptor en bandas de tercio de octava cuando el suelo es excitado con la máquina normalizada de impactos, A es el área de absorción equivalente medida en el recinto receptor y A0 es el área de absorción equivalente de referencia que se toma 10 m2. El nivel de presión acústica de impacto estandarizado se define por la expresión





donde Li significa lo mismo que antes, T es el tiempo de reverberación medido en el recinto receptor y T0 es el tiempo de reverberación de referencia. Para viviendas T0 = 0,5 s. La estandarización del ruido de impactos a un tiempo de reverberación de 0,5 s tiene en cuenta que en viviendas el tiempo de reverberación se ha visto que es casi independiente del volumen y de la frecuencia y aproximadamente igual a 0,5 s. El ruido de impacto normalizado y el ruido de impacto estandarizado coinciden cuando el área de absorción de referencia A0 = 0,32 V, siendo V el volumen del recinto receptor en m3. La medición también se puede realizar en bandas de octava.



La evaluación del aislamiento acústico al ruido de impactos debe realizarse según la norma UNE-EN ISO 717-2, refiriendo los valores calculados anteriormente a los de la curva de referencia para ruidos de impactos y desplazando ésta hasta que la suma de las desviaciones desfavorables sea lo mayor posible pero no superior a 32,0 dB. La magnitud global para la valoración del aislamiento acústico a ruido de impactos derivada de mediciones en bandas de tercio de octava es el valor en dB a 500 Hz de la curva de referencia una vez ajustada. Deberá tenerse en cuenta el término de adaptación espectral CI. En el caso de que la valoración se realice en bandas de octava el ajuste de la curva de referencia se realizará de manera que la suma de las desviaciones más desfavorables sea la mayor posible pero no mayor de 10,0 dB, y el valor en dB a 500 Hz de la curva de referencia se disminuye en 5 dB. Debe tenerse en cuenta que contrariamente al aislamiento acústico al ruido aéreo, el aislamiento acústico al ruido de impacto es mejor cuanto menor sea el valor Ln,w obtenido. El término de adaptación espectral C1 es el valor en decibelios que ha de añadirse a la magnitud global para tener en cuenta la falta de ponderación del nivel sonoro de impactos.



Un ejemplo muestra la forma de evaluar el valor de Ln,w y de C1 para valores medidos "in situ" en bandas de octava



f1(Hz)

Ln(dB)

Valor de referencia

desplazado -17dB

Desviaciones

desfavorables

125

250

500

1k

2k

48,3

50,2

48,8

47,2

36,3

50

50

48

45

32

0,0

0,2

0,8

2,2

4,3

Ln,sum = 54,8 dB

C1 = 54,8 -15 -43 = -3dB

 

Suma = 7,5<10

Ln,w = 48 - 5 = 43dB



El término de adaptación espectral C1 tiene en cuenta el efecto de falta de adaptación del espectro real al de referencia para las distintas frecuencias. Para suelos macizos con recubrimientos eficaces suele tomar valores próximos a cero, para suelos que presentan picos a ciertas frecuencias su valor es positivo y para suelos de hormigón lisos su valor suele ser negativo. Es indudable que la característica del suelo será mejor en su respuesta espectral para valores de C1 nulos o negativos.



Debe tenerse en cuenta que los valores medidos en laboratorio de las características aislantes al ruido de impactos de un suelo pueden resultar, en general, muy diferentes de los valores reales medidos en un edificio. Por esta razón es absolutamente necesaria la medida "in situ" del aislamiento acústico al ruido de impacto.



La caracterización del aislamiento acústico al ruido de impactos mediante la máquina normalizada de impactos se corresponde correctamente con los impactos debidos a las pisadas o pasos con zapatos de tacón, generalmente de frecuencias medias-altas. Cuando existe un recubrimiento del suelo con material deformable se alarga el tiempo de duración del impacto, pero se reduce la amplitud del mismo. Al realizar el ensayo de impacto sobre el suelo de estas características es posible conseguir aparentemente una reducción notable del ruido de impacto, pero puede presentar problemas de interpretación. Así, por ejemplo, un suelo recubierto con material deformable mostró unos resultados al impacto correctos frente a las pisadas, sin embargo, cuando este suelo se utilizó para sala de baile se mostró totalmente ineficaz al impacto. Un suelo flotante con un comportamiento al ensayo de impacto, aparentemente no mejor que el anterior, resolvió perfectamente el problema. Esto viene a poner de manifiesto nuevamente la importancia del ensayo "in situ" para la caracterización de los suelos al impacto y que los datos de laboratorio deben ser convenientemente analizados antes de ser utilizados con fines de diseño. Por otra parte, una capa de material deformable no aumenta el aislamiento al ruido aéreo, mientras que sucede lo contrario con un suelo flotante.



En la NBE-CA-88, aparte de que se realiza la evaluación en dB(A), basada en un criterio que no sigue ninguna otra norma internacional, el valor de 80 dB(A) es demasiado elevado, contempla el ruido de impacto normalizado como una abstracción teórica justificable a partir de datos de laboratorio o bien se deduce a partir del aislamiento al ruido aéreo, lo cual tampoco tiene nada que ver con la realidad. La solución debe ser que una norma que afecta grandemente a la calidad de la edificación sea consecuente, primero con los valores lógicos máximos al ruido de impactos (40 a 50 dB y menores, valores usados en otros países de la CE y que son más conformes a la realidad) y, segundo que la calificación acústica de los edificios al ruido de impactos se realice mediante ensayo " in situ ".



A pesar de que el ruido de impactos es casi con seguridad la causa más frecuente de molestias por ruido, son escasas, por no decir ninguna, las ordenanzas municipales y reglamentos de comunidades que contemplan el ruido de impacto y su medición. En la mayor parte de ellas se engloba bajo el nombre genérico de ruido aéreo, que no tiene nada que ver con el ruido de impactos. Son frecuentes las pruebas, no objetivas, que se hacen en los locales tales como dejar caer sillas, arrastrar mesas, rodar barriles, etc. Deberían incluirse en las ordenanzas los valores mínimos, de acuerdo con la actividad del local, exigibles de aislamiento acústico al ruido de impactos y su medición " in situ " para garantizar que los locales reúnan las condiciones necesarias, en lugar de que una vez finalizados los trabajos de aislamiento acústico sus propietarios se lleven la desagradable sorpresa de que no sean adecuados para el uso previsto con el consiguiente perjuicio económico.





5.0 ESTRATEGIA PARA DISEÑAR UN SUELO FLOTANTE



Lo primero que debe conocerse es cuál va a ser el uso del local. Esto ya indica qué actividad se va a ejercer en el mismo. Evidentemente, no es lo mismo un local tipo cafetería, o bar tranquilo que una cervecería, pub o que una discoteca, gimnasio o academia de baile andaluz.



Tampoco es lo mismo que el suelo del local esté sobre tierra firme que sobre un forjado con sótano o garaje en la parte inferior. Es claro que en este caso el comportamiento estructural del forjado y del edificio es fundamental.



Por último, y no menos importante, no debe perderse de vista el horario de funcionamiento de la actividad del local ni los valores de ruido permitidos en las ordenanzas municipales vigentes.



Cada local tiene un problema y difícilmente hay dos locales iguales. Los instaladores que así proceden suelen llevarse desagradables sorpresas por no haber tenido en cuenta todas estas consideraciones.



A partir de lo indicado, es lógico pensar que los requerimientos no son iguales para unos casos que para otros. Pero, en cualquier caso, lo que caracteriza a un suelo flotante es su capacidad para reducir la transmisión de ruido a la estructura del edificio. Esto solamente se puede conseguir evitando que se transmitan las vibraciones producidas por acción de los impactos. Ello requiere, como ha quedado ampliamente demostrado en todo lo precedente, una masa, un medio elástico y una absorción. Suele ser frecuente que denominados "profesionales" confundan los materiales elásticos con los absorbentes o que se empleen materiales que no son elásticos, sino deformables y no entraremos en más consideraciones ya que de estos hay demasiados en el mercado.



El material elástico de elección es el constituido por neopreno o goma natural de tipo mallado. Abundan las imitaciones a base de cauchos recauchutados en mayor o menor extensión. Estos se comportan más bien como piedras colocadas debajo del suelo y, por supuesto, no trabajan ni poco ni mucho, nada. Dentro de los materiales de neopreno los hay en tacos o en planchas. Existe una diferencia básica en cuanto a la instalación. Ni que decir tiene que es mucho más sencilla la ejecución del suelo con planchas. En cualquier caso, tampoco todas los tipos de planchas son adecuados para un suelo flotante. ¿Razón?. Para que un suelo flotante trabaje correctamente, tiene que trabajar el medio elástico del mismo. Y para que esto suceda tiene que estar cargado dentro del margen correcto. Normalmente deberán soportar cargas entre 250 y 400 kg/m2. Deberá tener la deflexión adecuada para que las bajas frecuencias sean atenuadas. Se ha visto que únicamente cuando el neopreno está mallado reúne estas condiciones de elasticidad para conseguir la deflexión adecuada con estas cargas. Existen aglomerados de goma que, en general, no reúnen las condiciones adecuadas para el suelo flotante. ¿Causa?. Sirven para soportar cargas mayores y su comportamiento no es correcto para cargas más ligeras.



Una vez elegido el material elástico adecuado, la siguiente cuestión es, ¿Cuánto hace falta?. Habrá que colocar el espesor necesario para conseguir la deflexión adecuada a la frecuencia de vibración más baja que se desee reducir. A mayor espesor, más deflexión, menor frecuencia de resonancia y mayor rendimiento antivibratorio. En general, para suelos flotantes de locales tipo bar o cafetería sobre suelos de tierra es suficiente una plancha de 1 cm. Para locales tipo bar musical con suelo sobre forjados, con sótano o garaje en la parte inferior, lo recomendable es utilizar dos capas de 1 cm cada una. Por último, para locales tipo discoteca, cervecería, gimnasios, etc. con forjado y sótano, deben utilizarse tres capas de material elástico de 1 cm cada una.



El caso de salas de baile o gimnasios de tipo de artes marciales, lo recomendable es realizar suelos flotantes de doble flotabilidad, con dos y tres capas de material elástico respectivamente.



Como se indicó anteriormente, el impacto no sólo actúa por la transmisión directa de energía a través del sistema de amortiguamiento, sino que por el ruido aéreo que se produce durante el mismo, también debe realizarse un aislamiento a este ruido aéreo. Esto requiere el empleo de cámaras intermedias que deben rellenarse con material absorbente tipo lana de roca, de densidad superior a 100 kg/m3, adecuado para suelos. Aunque la lana de roca y otros materiales tipo poliuretano o cualquiera de los muchos que existen en el mercado con propiedades milagrosas tienen mínimas propiedades elásticas, se utilizan inadecuadamente para tal cometido, produciéndose los consiguientes fallos en los suelos aislados de tal manera. Se dirá que algo hacen, no hay duda, pero es mayor el número de casos en que fallan que en que se acierta.



¿Cuál es, entonces, la función de la lana de roca, y no se mencionan otros materiales para tal función?. Contribuir a la absorción de las resonancias dentro de las cámaras del suelo flotante. También realiza otra función adicional muy importante, es la de ayudar al sistema elástico de planchas de neopreno mallado a modificar la impedancia del conjunto, obteniéndose en estas condiciones el funcionamiento óptimo del suelo flotante. Este aspecto es completamente distinto a lo que sucede con los tacos de neopreno, ya que con estos no se puede conseguir el cambio de impedancias que es tan beneficioso.



La última cuestión es la de definir qué altura de cámara se debe dejar entre la solera flotante y el suelo existente. La respuesta es la misma que para el sistema de techos flotantes o para tabiques flotantes de dos hojas o de tres hojas. Normalmente, dependiendo de la aplicación, puede ser de 4 a 8 cm. El espesor suficiente de la solera de hormigón flotante es de 6 a 10 cm, aunque puede ser mayor en algunos casos, dependiendo del tipo de impactos que haya en la actividad.



Ni que decir tiene, que la solera flotante no debe presentar en ningún punto de su contorno, ni a través de las cámaras, unión alguna con las paredes, tabiques, pilares o forjado. No es difícil realizar el control adecuado si se voltean las planchas de material elástico y se colocan planchas de lana de roca que ofrecen una rigidez suficiente para mantenerse perfectamente en su sitio. Conviene cubrir todo el conjunto con un plástico de protección antes de colocar el mallazo de la solera y de hormigonar.



En general, los tabiques flotantes se instalan sobre el propio suelo flotante, aunque también se podrían instalar separados del mismo, lo cual es menos frecuente. En cualquier caso, siempre han de quedar aislados del forjado.



El tabique flotante, dependiendo de su composición, representa una sobre carga a lo largo de todo el perímetro del suelo flotante. Como el material elástico usado para el suelo es de baja rigidez elástica, debe usarse para el suelo debajo de los tabiques flotantes otro material de mayor rigidez que puede disponerse a modo de tira continua a lo largo de todo el perímetro del suelo flotante.



En la figura 3 se representa a modo de ejemplo un esquema típico de un suelo flotante de tipo intermedio en el que se pueden ver todos los detalles analizados en la exposición anterior.