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            EL PROBLEMA DEL RUIDO EN LA INDUSTRIA

En términos generales, el ruido se puede definir como un sonido no deseado. Más particularmente, el ruido es un sonido molesto, para distinguirlo de los sonidos agradables. Se podrían seguir analizando más detalles, sin embargo, con esto ya es suficiente para centrar el problema. Cuando se dice no deseado conviene tener claro qué es lo que hace ser al ruido no deseable. O cuando se dice que es molesto conviene cuantificar cual es el valor de la molestia, así como a quién molesta, a unos pocos, a muchos, cuanto tiempo, etc.

         En sentido fisiológico el sonido es el resultado de las variaciones de presión en el aire sobre el oído. El oído convierte estas variaciones de presión en señales eléctricas que son interpretadas por el cerebro como sonido. Estas variaciones de presión asociadas con el sonido son realmente pequeñas, así por ejemplo, un martillo neumático podría generar una variación de presión de 7,0 kg/m2, y una conversación normal produce una variación de presión del orden de 0,07 kg/m2.

     Los aspectos fundamentales del sonido desde el punto de vista del control del ruido son la fuente de ruido y las características de propagación del ruido desde la fuente hasta el receptor que, en este caso, es humano. Interesa pues resaltar el aspecto subjetivo de la molestia producida por el ruido. No todas las personas experimentan la misma sensación de molestia ante un determinado ruido. Incluso un número reducido de personas puede experimentar desagrado ante un ruido que la mayoría encuentra aceptable.

 

Otro factor cualitativo es el referente a las características espectrales del sonido. El rango de frecuencias audibles se extiende desde 20 a 20.000 Hz, pero para las situaciones encontradas en la industria las frecuencias superiores a 10.000 Hz raramente son de interés, sin embargo, hay casos en que puede haber equipos ultrasónicos con este rango de frecuencias.

 


Los ruidos encontrados en la industria se pueden clasificar de la siguiente manera: estacionarios, fluctuantes e impulsivos. También se pueden clasificar como: periódicos, transitorios y aleatorios. Dentro de los periódicos están aquellos que se describen por una función senoidal dando lugar a tonos puros, o bien pueden tener un componente armónico más o menos importante. La técnica más frecuente usada para identificar el contenido de armónicos de un ruido es el empleo de analizadores espectrales. La base de este análisis se basa en la teoría de Fourier que establece que cualquier función periódica puede descomponerse en funciones senoidales simples o armónicos.

 

El ruido afecta al hombre físicamente, psicológicamente y sociológicamente. El ruido puede dañar el oído, interferir la comunicación, causar molestias, producir cansancio y reducir la eficiencia.

 

Los ruidos intensos o la permanencia durante largo tiempo en un ambiente ruidoso puede causar una reducción permanente de la sensibilidad auditiva debido a los daños producidos en los órganos sensoriales del oído interno. Este tipo de daños en el oído es irreversible y nunca más podrán ser recuperados.

 

El riesgo de dañar el oído incrementa con el nivel del sonido y con el tiempo de permanencia en un ambiente ruidoso, y también depende de las características del sonido. Además, la sensibilidad al ruido depende particularmente del propio individuo. En algunas personas se pueden producir daños auditivos en un breve intervalo de tiempo, en cambio, otras pueden trabajar en ambientes ruidosos sin sufrir daños auditivos demostrables, incluso durante toda su vida laboral.

 

Después de soportar durante un período breve de tiempo un ruido intenso y, a continuación, pasar a una zona tranquila, los sonidos suaves no se perciben. Este tipo de pérdida de audición se denomina temporal. Si el sonido no ha sido demasiado intenso o la duración de la exposición demasiado grande, se recupera la audición normal después de un período de reposo.

 

No es solamente la audición lo que puede resultar influenciado por un ruido intenso. El ruido puede afectar la circulación sanguínea, causar estrés y otros efectos psicológicos. El ruido industrial también está relacionado con otros problemas del ambiente industrial.

 

El ruido también puede aumentar el riesgo de accidente laboral, creando problemas de seguridad como consecuencia de que las señales audibles de alarma son menos perceptibles y las voces quedan enmascaradas.

 


Una planificación adecuada de control del ruido debe incluir uno o más de las condiciones siguientes:

 

- Eliminación de la posibilidad de producir daños auditivos.

 

- Creación de un ambiente laboral aceptablemente silencioso.

 

- Evitar molestias a terceras partes.

 

 

MEDIDA DEL SONIDO

 

 

En el proceso de propagación del ruido hay involucrado un transporte de energía. Esto se pone dramáticamente de manifiesto en la destrucción causada por las ondas explosivas. En menor escala el proceso es el mismo, la energía de la superficie vibrante ( fuente ) se transmite por medio de la onda de propagación a la velocidad del sonido. En cualquier punto del camino de transmisión, la energía acústica consiste en la suma de la energía potencial y de la energía cinética asociada con el movimiento de la partícula en dicho punto. La energía potencia se debe a la compresión elástica del medio y la energía cinética se debe a la velocidad de la masa de la partícula.

 

La energía media que atraviesa sobre una superficie perpendicular a la dirección de propagación es equivalente al trabajo medio realizado sobre dicha superficie. Puesto que el trabajo se define como el producto de la fuerza por la distancia o el producto de la presión por el área y por la distancia, y puesto que la potencia se define como la velocidad a la que se realiza el trabajo, la potencia acústica se puede definir como

                                                        W = Potencia acústica =

                   = Valor medio de ( presión acústica x velocidad de la partícula ) x área

El resultado viene expresado en vatios cuando la presión se expresa en N/m2, la velocidad en m/s y el área en m2.

 


La potencia instantánea, esto es la cantidad de energía sonora que por unidad de tiempo puede radiar una fuente en un instante dado, puede fluctuar considerablemente. El valor máximo en un intervalo cualquiera se denomina valor de pico de la potencia. Para muchos tipos de ruidos el valor del pico de potencia puede ser de 100 a 1000 veces superior a la potencia media. La potencia media depende del intervalo de tiempo sobre el cual se ha tomado el valor promedio y del método de promediación. El valor medio de la potencia acústica de un sonido conversacional es del orden de 0,00001 vatio.

 

Otras veces el sonido se mide por su intensidad acústica que se define como la cantidad de potencia acústica que atraviesa un área unidad en una dirección determinada, así

                                                        I = Intensidad acústica =

                        = Valor medio de ( presión acústica x velocidad de la partícula )

 

El rango de presiones sonoras encontradas en los trabajos de control del ruido es tan grande que resulta conveniente emplear una magnitud que sea proporcional al logaritmo de la presión acústica en lugar de utilizar una escala lineal. Esto se debe a que la escala logarítmica tiene el efecto de comprimir el rango de valores considerados. Por definición un nivel, expresado en decibelios (dB), es 10 veces el logaritmo de la relación de dos magnitudes que son proporcionales a la potencia, una de las cuales es la base de referencia.

 

El nivel de potencia acústica Lw de una fuente, en decibelios, está dada por

en donde W = potencia de la fuente en vatios, W0 = potencia de referencia en vatios. La potencia del sonido de referencia normalizado W0 es de 10-12 vatios, esto es, 1 picovatio.

 

El nivel de presión acústica Lp en decibelios, correspondiente a una presión acústica p, está dado por


en donde p0 es la presión acústica del sonido de referencia. En el aire la presión acústica de referencia es de 20 micropascales. Este valor ha sido adoptado por acuerdo internacional y, en general, representa la mínima presión acústica que es audible por un oído adulto joven en el rango de frecuencias en las cuales el oído es más sensible, en condiciones de silencio total.

 

El término de nivel de potencia acústica no debe confundirse con el de nivel de presión acústica, aunque ambos se expresan igualmente en decibelios. El primero mide la potencia acústica radiada por la fuente, mientras que el segundo mide la presión acústica en cualquier punto, la cual depende no solo de la potencia acústica de la fuente, sino también de la distancia desde la fuente y de las características del espacio que rodea la fuente.

 

En el ambiente industrial existen muchas razones para realizar medidas del ruido ambiental. La más importante de estas razones es la de determinar si los niveles de ruido son lo suficientemente elevados como para que produzcan riesgos auditivos en las personas expuestas. Hay situaciones en las que el nivel de ruido no es suficientemente importante como para producir daños auditivos, pero que produce molestias por interferencia con la comunicación oral.

 

En muchas ocasiones no es suficiente con especificar el nivel de presión acústica para un equipo individual ya que los niveles sonoros combinados de varias máquinas puede exceder del nivel acústico deseado en un área aunque los niveles de los equipos individuales puede ser aceptable.

 

Las medidas son necesarias para asegurar que la fuente y las características del ruido producido por la misma para una máquina concreta no superen los valores admisibles. Por otra parte, las condiciones acústicas de un ambiente pueden cambiar como consecuencia de cambios de herramientas, del proceso, de nuevos equipos, etc. Se hace pues necesario un programa de mediciones como parte de un programa de control del ruido. La instrumentación para medidas acústicas es una parte esencial del programa de control del ruido y las medidas deben tomarse y los valores analizarse adecuadamente.

 

Los instrumentos utilizados para medir el nivel de ruido se denominan sonómetros y proporcionan una indicación del nivel acústico ( promediado en el tiempo ) de las ondas sonoras que inciden sobre el micrófono. El nivel del sonido se visualiza normalmente sobre una escala graduada con un indicador de aguja móvil o en un indicador digital. Muchos sonómetros son pequeños, ligeros y alimentados por batería.

 


El oído no es igualmente sensible para todas las frecuencias. Por esta razón, incluso aunque el nivel de presión acústica de dos sonidos diferentes pueda ser la misma, pueden interpretarse como de distinto nivel si uno de ellos presenta una mayor concentración en las frecuencias en que el oído es más sensible. Por esta razón, se incorpora en los sonómetros filtros de ponderación en frecuencia que modifican la sensibilidad del sonómetro con respecto a las frecuencias que son menos audibles por el oído. Muchos sonómetros está provistos de diferentes filtros de ponderación sensibilidad-frecuencia. La escala de ponderación A es la utilizada más frecuentemente. La escala A está internacionalmente normalizada y se ajusta su curva de ponderación a la respuesta del oído humano. Los valores del nivel acústico medidos con esta escala se conocen como dB(A), con la letra de la escala correspondiente entre paréntesis. Hay otras escalas de ponderación utilizadas menos frecuentemente tales como la escala B, usada para sonidos de intensidad media, la escala C, usada para sonidos altos, y la escala D, usada para medida del ruido de aviones a reacción. Debido a su buen acuerdo con la respuesta subjetiva, la escala A es la que se suele emplear normalmente para todos los niveles, siendo relativamente poco frecuente el uso de las escalas B, C y D.

 

Algunos sonómetros tienen una respuesta plana que es esencialmente independiente de la frecuencia. Todas las frecuencias tienen igual peso y los niveles acústicos medidos se dicen no ponderados, expresándose su valor en dB.

 

Los niveles de ruido pueden variar rápidamente con el tiempo con lo cual las indicaciones instantáneas del sonómetro variarán correspondientemente siendo difíciles de leer. Para evitar estas variaciones tan rápidas, los sonómetros suelen incorporan medios de promediación del nivel acústico durante un intervalo de tiempo determinado. Muchos sonómetros permiten seleccionar dos tiempos de promediación ( rápido y lento ): 0,125 segundos y 1,0 segundo respectivamente. La selección apropiada del tiempo de promediación depende de la rapidez con que fluctúe el nivel del sonido medido, así como de la norma aplicable a la medida.

 

 

Sonómetros más completos disponen de ajustes adicionales para constantes de tiempo adecuadas a ruidos de variación rápida, tales como los de tipo impulsivo, o para la determinación del valor de pico o de cresta de un sonido.

 


Así, la escala de impulso tiene una constante de tiempo muy rápida de subida y una constante de tiempo muy lenta de bajada. Su finalidad es la de presentar un valor que represente cómo considera de alto el oído humano un sonido de corta duración, es decir, cuanto de molesto es, en lugar de qué riesgo de daño auditivo presenta.

 

El valor de pico tiene como misión la de medir el nivel de pico de la presión acústica real de un sonido de corta duración. Permite medir valores de pico de un sonido cuya duración puede ser del orden de 50 microsegundos.

 

Una característica importante del ruido es la de su distribución con respecto a la frecuencia dentro del rango de frecuencias audibles. Los instrumentos empleados para medir tal distribución de frecuencias se denominan analizadores espectrales. El proceso de determinar esta distribución se conoce como análisis espectral. Muchos analizadores espectrales dividen el rango de frecuencias audibles en bandas de octava de ancho. Una octava es el intervalo de frecuencia entre dos frecuencias cuya relación es de 2:1. El nivel de presión acústica dentro de una banda que tiene el ancho de una octava se conoce como nivel en banda de octava. La representación del nivel en bandas de octava en función de la frecuencia se denomina espectro en bandas de octava. Cuando se requiere una información más detallada que la suministrada por el análisis en bandas de octava se puede usar el análisis en tercios de banda de octava. Como su nombre indica, un analizador en tercios de banda de octava tiene bandas de frecuencia de un tercio de octava de ancho.

 

Frecuentemente, los sonidos emitidos por las fuentes de ruido fluctúan ampliamente durante un período de tiempo dado. Puede medirse un valor medio del ruido durante dicho período conocido como nivel de presión acústica equivalente Leq. El Leq es el nivel equivalente de ruido continuo que suministrase la misma energía acústica que la del ruido fluctuante medido en el mismo período de tiempo.

 

 

REAL DECRETO 1316 / 1989

 

 


El Real Decreto 1316 / 1989 de fecha 27 de octubre se publicó en el BOE con fecha 2 de noviembre del mismo año y trata de la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al ruido durante el trabajo. Este decreto está basado en la Directiva Comunitaria 86 / 188 / CE de 12 de mayo de 1986.

 

El referido R.D. tiene por objeto primordial el de la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de su exposición al ruido durante el trabajo, y particularmente para la audición.

 

Es obligación del Empresario reducir al nivel más bajo técnica y razonablemente posible los riesgos derivados de la exposición al ruido, habida cuenta del progreso técnico y de la disponibilidad de medidas de control del ruido.

 

Se deberá evaluar la exposición de los trabajadores al ruido al objeto de determinar si superan los límites o niveles fijados, comprendiendo la evaluación de los puestos de trabajo existentes en la fecha de promulgación de la norma, o la de los existentes que hayan sufrido modificaciones que supongan una variación significativa en la exposición de los trabajadores al ruido, y evaluaciones periódicas, como máximo anuales, en los puestos de trabajo en los que el nivel diario equivalente o el nivel de pico superen 85 dB(A) o 140 dB, respectivamente, o cada tres años, si no se sobrepasan dichos límites, pero el nivel diario equivalente supera 80 dB(A).

 

En esta norma aparecen algunos conceptos tales como el nivel diario equivalente y el nivel de pico. El nivel diario equivalente LAeq,d es el nivel, en decibelios, dado por la expresión

donde T es el tiempo de exposición al ruido, en horas / día, y LAeq,T es el nivel de presión acústica continuo equivalente ponderado A.

 

El nivel de pico LMAX, es el nivel, en decibelios, dado por la ecuación

donde pMAX es el valor máximo de la presión acústica instantánea a que está expuesto el trabajador ( en pascales ) y p0 es la presión de referencia ( 2$10-5 pascales ).

 


En aquellos puestos de trabajo en los cuales existe una variación significativa de la exposición al ruido entre una jornada de trabajo y otra, el Empresario podrá utilizar para la evaluación de dicha exposición el nivel semanal equivalente, siempre que comunique tal hecho a la autoridad laboral.

 

Quedan exceptuados de la evaluación de medición aquellos supuestos en los que se aprecie directamente que en un puesto de trabajo el nivel diario equivalente o el nivel de pico son manifiestamente inferiores a 80 dB(A) y 140 dB.

 

En ciertas condiciones, la norma admite que se puedan utilizar dosímetros para medir el nivel diario equivalente LAeq,d. Los dosímetros son un tipo especial de sonómetro integrador diseñado específicamente para medir la exposición al ruido de los trabajadores durante la jornada de trabajo. Su tamaño reducido y diseño permiten que pueda ser portado por el trabajador durante el trabajo. El dosímetro mide el nivel total de energía acústica ponderada A recibida por el trabajador. Tiene en cuenta no solo el nivel de ruido sino también la duración de la exposición del trabajador al mismo.

 

 

MEDIDAS PREVENTIVAS

 

 

En los puestos de trabajo en los que el nivel diario equivalente supere 80 dB(A) deberán adoptarse las siguientes medidas:

 

- Proporcionar a cada trabajador una información, y, cuando proceda, una formación adecuada en relación a la evaluación de su exposición al ruido y los riesgos potenciales para su audición; las medidas preventivas adoptadas, con especificación de las que tengan que ser llevadas a cabo por los propios trabajadores; y los resultados del control médico de su audición.

 

- Realizar un control médico inicial de la función auditiva de los trabajadores, así como posteriores controles periódicos, como mínimo quinquenales.

 

- Proporcionar protectores auditivos a todos los trabajadores expuestos.

 


En los puestos de trabajo en los que el nivel diario equivalente supere 85 dB(A) se adoptarán las medidas preventivas indicadas anteriormente, con las siguientes modificaciones:

 

- El control médico periódico de la función auditiva de los trabajadores deberá realizarse, como mínimo, cada tres años.

 

- Deberán suministrarse protectores auditivos a todos los trabajadores expuestos.

 

En los puestos de trabajo en los que el nivel diario equivalente o el nivel de pico superen 90 dB(A) o 140 dB, respectivamente, se analizarán los motivos por los que se superan tales límites y se desarrollará un programa de medidas técnicas destinado a disminuir la generación y propagación del ruido, u organizativas encaminadas a reducir la exposición de los trabajadores al ruido. De todo ello se informará a los trabajadores afectados, así como a los órganos internos competentes en seguridad e higiene.

 

En los puestos de trabajo en los cuales no resulte técnica y razonablemente posible reducir el nivel diario equivalente o el nivel de pico por debajo de los límites mencionados, se deberán adoptar provisionalmente, mientras no esté desarrollado el plan de medidas correctoras, las medidas preventivas indicadas para los puestos de trabajo de 80 dB(A), con las modificaciones establecidas por la norma.

 

Los protectores auditivos serán proporcionados por el empresario en número suficiente y serán elegidos por éste en consulta con los órganos internos competentes en seguridad e higiene y los representantes de los trabajadores.

 

Los protectores auditivos deberán ajustarse a lo dispuesto en la normativa general sobre medios de protección personal, adaptarse y ser confortables a los trabajadores que los utilicen, teniendo en cuenta las circunstancias personales y las características y condiciones de trabajo, y proporcionar la necesaria atenuación de la exposición al ruido. Como mínimo, la necesaria para que el nivel de exposición diario sea inferior a 90 dB(A), incluso, si es posible, inferior a 85 u 80 dB(A). Los protectores acústicos deben estar homologados, existiendo una Norma Técnica MT-2 para los mismos.

 


Mediante el uso de protectores deberá obtenerse una atenuación al ruido tal que el trabajador dotado de aquellos tenga una exposición efectiva de su oído al ruido equivalente al de otro trabajador que, desprovisto de protectores, estuviese expuesto a niveles inferiores a los indicados anteriormente.

 

 

MEDIDAS CORRECTORAS

 

 

Las medidas correctoras son aquellas encaminadas a eliminar o reducir el problema bien por eliminación o reducción del ruido emitido por la fuente sonora, bien por interposición de barreras acústicas entre la fuente y el trabajador, o bien por modificación de las condiciones acústicas del recinto en donde se encuentran la fuente y/o el trabajador.

 

En cualquier planta industrial siempre existen máquinas o focos sonoros que producen molestias por ruido a los propios trabajadores y/o a las personas de la propia planta o de los alrededores de la misma. Frecuentemente se presta muy poca atención, o ninguna, en la fase de proyecto a esta situación futura, y, generalmente, las molestias por ruido aparecen después. Los problemas de ruido que afectan a los propios trabajadores pertenecen al ámbito laboral, mientras que los que afectan a los vecinos de la planta caen en el ámbito municipal o medio ambiental.

 

Lo primero que hay que hacer cuando se desea implementar un plan de control del ruido es definir los niveles de ruido más altos que se permiten en cada una de las estancias o locales de la planta, oficinas y otras dependencias de la misma. Estos niveles son distintos para cada una de ellas y los tratamientos que deben realizarse también son distintos.

 

Para las áreas de trabajo con especiales o severos problemas de ruido suele ser interesante atacar el problema en etapas sucesivas.

 


Interesa conocer el mapa de situación del ruido existente en la planta, así como su distribución en la misma. Por tanto, se aconseja que la primera fase se concentre en establecer un programa completo de medidas del ruido dentro de la propia planta. Generalmente el ruido procede de diferentes fuentes ( máquinas de producción y cadenas de transporte o montaje ) y del ruido de fondo ( de los equipos de ventilación, compresores, bombas, etc. ) que pueden encontrarse fuera de la propia planta. Estas mediciones deben realizarse con toda la planta en funcionamiento normal. Por otra parte, deben medirse separadamente las máquinas que se estimen como causantes principales del ruido. De la misma manera, deben comprobarse aquellas partes del proceso o partes de las máquinas que producen más ruido.

 

El ruido de fondo suele contribuir en gran medida al ruido total. Cada vez que se añade una nueva fuente de ruido en la planta, el nivel de ruido de la misma aumenta, aunque el nivel de ruido de la nueva máquina sea relativamente bajo.

 

Mientras se hace el mapa de ruido es importante que se discutan los problemas del ruido con los representantes de seguridad e higiene y con los otros empleados de los departamentos afectados, ya que los mismos disponen de un mejor conocimiento de los equipos de producción y pueden contribuir con ideas prácticas a la mejora de estos equipos. En cada proyecto se deben analizar diferentes aspectos tales como: el cambio de las máquinas por otras más silenciosas, modificación de los equipos para evitar los impactos en las máquinas y en el manejo de materiales, envolventes de las máquinas o partes de las mismas demasiado ruidosas, instalación de silenciadores en las tomas o salidas de gases o de aire así como en los conductos de ventilación, colocación de pantallas y bafles absorbentes el ruido en las áreas de trabajo, etc.

 

La reducción del ruido en una planta industrial se puede conseguir principalmente por tres métodos básicos:

 

- Reducción del ruido de la fuente

- Cambio de método de trabajo

- Evitar o reducir la transmisión de ruido

 

El ruido de la fuente no siempre puede evitarse de forma completa. Las necesidades de producción , de mantenimiento o servicio de las máquinas condicionan la mayor parte de las veces las medidas correctoras. Se debe evaluar la conveniencia de instalar máquinas más silenciosas, de trasladar las máquinas a recintos adecuadamente insonorizados, de instalar envolventes o cabinas aislantes, de colocar pantallas acústicas, de aislar las vibraciones producidas en las máquinas, de recubrir con materiales insonorizantes las partes ruidosas de las máquinas, de construir bancadas flotantes para las máquinas, etc.


Si se trata de equipos, las medidas típicas pasan por: instalar silenciadores para las tomas y salidas de aire de los compresores, cambiar el tipo de bomba e instalar uniones flexibles en las tuberías, cambiar el tipo de ventilador por otro más silencioso o instalar silenciadores en los conductos de los sistemas de ventilación, cambiar las toberas de aire ruidosas por otras más silenciosas, instalar envolventes con sus correspondientes silenciadores, ejecutar bancadas flotantes para cualquier tipo de equipo, etc.

 

En muchas ocasiones el cambio de método de trabajo es otra forma de reducir el ruido. Esto exige frecuentemente la sustitución de parte de los equipos productivos por otros más silenciosos, lo cual requiere una cooperación entre el diseñador, el comprador, el vendedor, el responsable de producción y los responsables de seguridad.

 

Frecuentemente el ruido en una planta industrial está producido por un número relativamente pequeño de focos de ruido intenso. El personal que se encuentra en áreas más tranquilas o en las que el proceso no produce un ruido significativo se encuentra expuesto innecesariamente al ruido de otras fuentes ruido dentro del mismo recinto. Si estas fuentes se encuentran apantalladas o provistas de envolventes el nivel de ruido se reduce tanto en la proximidad como lejos de las fuentes beneficiando a todo el mundo dentro el recinto.

 

Por otra parte, la instalación de paneles o materiales absorbentes del ruido en el techo y paredes del recinto permiten reducir el ruido en las zonas alejadas de las fuentes. El ruido reflejado o reverberante se puede reducir en el orden de 6 a 8 dB(A) en las  zonas alejadas. Los mejores resultados se obtienen utilizando materiales absorbentes de calidad como el Mappysil. Sin embargo, esta medida no tiene un efecto significativo sobre la reducción de ruido de las personas expuestas al ruido directo de estas máquinas.

 

Existen mejores posibilidades de conseguir buenas condiciones acústicas cuando se proyecta una nueva planta. Los problemas acústicos deben tomarse en consideración justamente en el momento de proyectar un nuevo edificio. Sin embargo, no siempre es posible obtener unas buenas condiciones acústicas, ya que pueden existir algunas áreas con máquinas o procesos ruidosos que no pueden modificarse de forma inmediata.

 


El diseño estructural de un edificio depende frecuentemente de dónde se van a situar las máquinas y de las necesidades de aislamiento a ruido aéreo y estructural. La estructura, forjados y bancadas antivibratorias de las máquinas deben diseñarse de manera que las fuentes de ruido queden perfectamente aisladas de vibraciones. Los equipos pesados requieren bancadas flotantes que no estén en contacto directo con otras partes de la estructura del edificio, para lo cual se utilizarán materiales elásticos del tipo Isolgomma. Las fuentes demasiado ruidosas deben incluirse dentro de envolventes que proporcionen el aislamiento acústico necesario. Los locales en los cuales existen fuentes de ruido y personal deben presentar una buena absorción al ruido incidente para evitar la reverberación. Las áreas de oficinas deben estar separadas de los elementos del edificio en que existen elementos vibrantes mediante elementos elásticos. La construcción de las paredes, forjados, ventanas, puertas, etc. debe ser tal que permita obtener los niveles de aislamiento requeridos.

 

En estas líneas que preceden hemos pretendido plantear el problema del ruido en la industria así como las principales directrices a seguir. Sin embargo, el problema es bastante más amplio de lo aquí expuesto y no puede condensarse en un simple artículo.

 

La conclusión más importante de lo expuesto es que la mejor solución es la que se puede dar en la fase de proyecto. No conviene ignorar el problema pensando que a lo mejor hay suerte y no pasa nada. Seguro que pasa. Luego la solución es más difícil y costosa.

 

Como regla general, los problemas de ruido involucran a varios especialistas en diferentes áreas, y la reducción del ruido es frecuentemente difícil de obtener sin un conocimiento profundo de las mismas. Normalmente es recomendable acudir al consejo y ayuda de los expertos en acústica, ruido y vibraciones.

 

 

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Última modificación: 15 de junio de 2004